EVANGELIO DÍA 23 DE MARZO



Recorría Jesús la Galilea, pues no quería andar por Judea porque los judíos trataban de matarlo. Se acercaba la fiesta judía de las tiendas. Después que sus parientes se marcharon a la fiesta, entonces subió Él también, no abiertamente, sino a escondidas. Entonces algunos que eran de Jerusalén dijeron: "¿No es éste el que intentan matar?. Pues mirad como habla abiertamente y no le dicen nada. ¿Será que los jefes se han convencido de que éste es el Mesías?. Pero éste sabemos de dónde viene, mientras que el Mesías, cuando llegue, nadie sabrá de dónde viene". Entonces Jesús, mientras enseñaba en el Templo, gritó: "A Mi me conocéis y conocéis de dónde vengo. SIn embargo, yo no vengo por mi cuenta, sino enviado por el que es veraz; a Ése vosotros no le conocéis; Yo lo conozco, porue procedo de Él y Él me ha enviado". Entonces intentaban agarrarlo, pero nadie le pudo echar mano, porque todavía no había llegado Su hora".
(Juan 7, 1-2; 10, 25-30)

MEDITACIÓN

 Señor, se conjuga la fiesta con lo más trágico: Quieren matarte, y es que sin saberlo los que te persiguen, de tu muerte brotará la elegría de la salvación para el mundo entero. Quiero estar a tu lado, hasta que llegue tu hora, escuchando Tu palabra, para conocerla y conocer al que te envió, sirviéndote en los hermanos que sufren.

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